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El Portal de la Rosa de los Vientos: Terror y Microrelatos

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El Ángel Que Lloraba Entre Cubos De Basura
Terror y Microrelatos Whiralais escribió ""
(Leer más... | 9707 bytes más | 1 Comentario | Puntuación 4.66)



Ana y el principito
Terror y Microrelatos barakuda escribió ""
(Leer más... | 2858 bytes más | 18 Comentarios | Puntuación 3.5)



El señor Müller y el árbol de limón
Terror y Microrelatos rhaph escribió "Ya todo estaba hecho. La primavera, fuera de la casa, estaba durmiendo el invierno, pronta a despertar. El señor Müller miraba por la ventana, sentado en su sillón, perdido quizá en algún recuerdo de una vida de casi nueve décadas"
(Leer más... | 4736 bytes más | 43 Comentarios | Puntuación 4.33)



El cuadro
Terror y Microrelatos kafka escribió "Ahí os envio un microrelato... espero que os guste l cuadro esta ahí colgado, en el pasillo que comunica el salón con mi habitación.
Esta recto, completamente recto y siempre esta observándome.
El marco es gris, pero eso no importa, en la fotografía está ella y estoy yo, y éramos felices, ¿qué paso entonces?.
Me observa y me molesta, y quiero torcerlo y tirarlo al suelo, y romperlo y prenderle fuego, no lo soporto, ¡lo odio!.
Me está cansando y no quiero pasar por el pasillo, porque no quiero que me mire, ¡déjame en paz!, ¡te tengo miedo!. Miedo a la soledad y a lo solo que me siento, miedo a lo que soy y a lo que fui, y a no ser nada.
Pero el cuadro sigue ahí recto, expectante y yo aquí mirándolo, no tengo mas remedio, ese cuadro es mi pasado y mis anhelos.
Y ahí sigue, mirándome y no puedo detenerlo, me persigue.
Ella me mira y yo me miro, y él sigue recto. Quiero torcerlo pero no puedo.
Pero no importa, algún día caerá por su propio peso, al igual que estoy cayendo yo.
Porque somos una caída y caeremos juntos... dentro del cuadro.
"
(Leer más... | 2199 bytes más | 117 Comentarios | Puntuación 3.95)



BUENAS NOCHES LUNA
Terror y Microrelatos hortensia escribió "Os envío un microrelato. A ver si os gusta. Buenas noches luna”, dijo Fermín al salir de casa como hacía todas las noches. Tras cruzarse la chaqueta con ambas manos empezó su camino a través del callejón. Esa noche no se encontró con nadie antes de llegar al bar de Luis.

-Está muy solitaria la noche, ¿Qué tal por aquí? Pregunto al entrar.

Luis miró por encima del mostrador y continuó colocando las copas sin contestar.
"
(Leer más... | 5308 bytes más | 86 Comentarios | Puntuación 3.6)



Halloween
Terror y Microrelatos schoolisout escribió ""
(Leer más... | 5868 bytes más | 101 Comentarios | Puntuación 4.7)



Oscuridad (microrrelato de terror, emitido tiempo ha)
Terror y Microrelatos Maroto77 escribió "
“Os recomiendo vivamente la escucha de este relato... Nos ha gustado mucho... Toda una declaración de principios a cargo de un vampiro a punto de fallecer... Un vampiro decadente, de los peores”.
- Juan Antonio Cebrián, descanse en paz -
"
(Leer más... | 5008 bytes más | 135 Comentarios | Puntuación 4.66)



El niño de la ventana
Terror y Microrelatos miguelh escribió "
Cuba, 1848
No he podido olvidar su mirada. Fue en una noche de luna menguante sobre las plantaciones de Santiago de la Vega, cuando el frecor de un febrero tropical caía ya sobre la isla y en el vagón se respiraba el silencio de todos, acongojados ante la sobriedad del paisaje en penumbra de caña de azúcar. Las viejas historias de marineros feroces escuchadas en el puerto de La Habana hace pocos días sonaban ahora como de otro mundo, retumbando lejanas en el eco de la campiña desierta. De vez en cuando el comboy se paraba en seco para admitir un cargamento más de caña de azúcar y los pulmones se inundaban una vez más de aquel olor que me había poseído nada más dejar el barco de la metrópoli. En silencio, la inmensidad del océano iba atrayendo al ferrocarril con su paso raquítico, nada parecía alterarse y la noche era ajena a todo.
Sobre el banco de madera mi hermana dormía con placidez y hacía desmentir la imagen de cuando trataba con desprecio a los trabajadores mulatos de Bejucal. Mi padre, dormía también ataviado con sus condecoraciones, y sólo el empresario de la Compañía del Ferrocarril permanecía levemente despierto, quizás atronado todavía por las palabras secas del militar sobre los criollos insurrectos. En mi imaginación también había algo que no me dejaba dormir: aquellas palabras del señor Olavide sobre el accidente de Santiago de la Vega. Fue en 1835, durante la construcción de la vía, cuando se produjo una explosión errónea de dinamita mientras los jornaleros cubanos labraban un paso entre dos colinas. Aquella balsa de agua inesperada reventó y arrastró sin remedio a la decena de muchachos preparados para llevarse de allí la tierra. Mi corazón se heló por momentos cuando el empresario, consciente del pánico infantil que yo había mostrado por su historia, me señaló nuestro próximo paso por el poblado de los trabajadores.
Giré mi cabeza, y mientras mi cuerpo infantil se deslizaba en el banco de madera, comenzaba a vislumbrar por entre el paisaje abrumador de cañas de azúcar algunos barracones de barro en ruinas. A través de la ventana observaba el humo de la locomotora disiparse en la estela, y todo aquello conformaba una atmósfera de difícil definición, a medio camino entre el sueño y la realidad, donde los seres del pasado parecían cobrar forma y yo no podía hacer nada por escaparme de ser arrastrado hacia ese lugar, lejos del amparo del mundo de los adultos. Fue entonces cuando apareció el muchacho de la ventana. Era de piel negra, con un chaleco que dejaba ver su piel sucia por las explosiones, con la pica al hombro. Su rostro parecía demasiado real como para ser un sueño o una imaginación mía inspirada por el ambiente, con todos esos atributos de la paciencia de sus ancestros acerca de aguantar las vicisitudes de la vida. Sabía que era uno de ellos, de los muchachos descritos por el señor Olavide. Y lo que más me aterrorizó no fue el devaneo de mis sentidos, más tolerado en la infancia que en la vida adulta, sino el impulso de sentirme reflejado inevitablemente en él.
Años después, ya en la metrópoli, tuve noticias acerca del señor Olavide. Yo había soñado con el muchacho de la ventana hasta bien entrada la adolescencia, y desde la cama parecía no se bien si amenazarme o invitarme a su atmósfera, la misma en la que estuve inmerso aquella noche en el vagón. Olavide había dejado la Compañía, entregado a una vida de tabernas en La Habana. Nadie entendía su actitud, pero yo pude saber el secreto, lo leí en su cuaderno de bitácora antes de terminar el viaje cuando ya había logrado conciliar el sueño: se sentía responsable por lo ocurrido en Santiago de la Vega, sobre todo después de que una hechicera de las plantaciones de azúcar le hablara sobre la perpetuidad del alma del trabajador infantil entre los vivos, guiándose por un trabajo hecho hace siglos por sus antepasados africanos del Níger. Yo también lo sabía.
"
(Leer más... | 95 Comentarios | Puntuación 4.8)



Lo Imposible
Terror y Microrelatos revolver escribió "Y entonces desperté. Un brillo penetraba en mis ojos desnudando una fragilidad en ellos que no conocía, y me causaba un profundo malestar. Al agudizar la vista pude ver en un extremo de la habitación una gran ventana abierta que, al jugar el viento con sus delicadas cortinas, me mostraba un grande y hermoso jardín de estilo victoriano, adornado por grandes sauces y una densa vegetación en los límites de este. El cielo que coronaba la visión, estaba llenos de pequeñas nubes y dibujaba poco a poco, al final de lo que lograba percibir, nubarrones grises en anuncio del frío y las lluvias.
"
(Leer más... | 4180 bytes más | 86 Comentarios | Puntuación 4.30)



En la línea de fuego
Terror y Microrelatos revolver escribió "Cuando el Teniente Daekan recorre las calles de la devastada y confusa 4ta Metrópolis, un descorazonador escalofrío recorre su cuerpo. Las cosas han cambiado mucho en los últimos 200 años, y desde su tercer nacimiento en 3036, a Daekan le ha tocado vivir ya muchos de esos años, demasiados piensa. "
(Leer más... | 6197 bytes más | 45 Comentarios | Puntuación 4.85)



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