jinete escribió "UMBRE, final del tiempo.
Lo se, lo he vivido, no me pregunten pero perfectamente puedo afirmar el haber estado en el principio del final de este mundo. Hoy corria el año de nuestro Señor de 2022 donde pasaba después de que mi tiempo terminara y a tan solo unos meses después ya pocas personas animales y cosas quedaban por el mundo. Mis recuerdo de años anteriores afloran perfectamente sobre aquel pueblecito donde decidí pasar el resto de mi vida, ahora está todo convertido parcialmente en escombro con nubes de gases tóxicos que hicieron de tan magnifico lugar, un pueblo espectral. Del cartel de bienvenida solo quedaba un gran trozo tirado al borde de la carretera comarcal y roída por la corrosión del que solo se podía leer \\\\\\\"UMBRE\\\\\\\" el resto fue disuelto por la lluvia ácida.
La niebla espesa con olores mezclados era casi irrespirable, me encontraba en el momento de cruzar lo que tuvo que ser la avenida que llevaba al Ayuntamiento y a la plaza del pueblo, donde tantísimo años la estatua de Sor Ángela presidía tan apacible lugar. No he parado de caminar por estos parajes y otra vez empieza a caer una fina lluvia pastosa y corrosiva que producía en mí un escozor en los ojos que quemaba la piel; alzándome la solapa observo que el resto de mis prendas de vestir estaban casi desechas, la tela de mi pantalón vaquero sucumbía antes que el cuero de la cazadora y las Rayban oscuras mostraban manchas blancas en sus cristales azules.
A través de ella pude observar como algunas personas caminaban apresuradas y como todas se dirigían al edificio del arzobispado donde aún seguía en pie la gran cúpula de su iglesia, pude observar a dos vigilantes que llamaban con gestos a varios transeúntes que entraban por los pasillos casi desnudos con el resto de sus ropas que les colgaban a jirones.
Los ojos no solo me escocían y dolían, un dolor era tan interno que me estaba haciendo perder parcialmente la visión de las cosas al tiempo que tropecé con alguien tendido a mis pies.
La mujer estaba extenuada, sin apenas fuerzas me pide que le ayude, sus ojos llorosos ya no veían. Apresurado le ayude a caminar hacia la entrada donde los vigilantes nos avistaron, uno de ellos nos ofrece un par de gafas con cristales muy oscuro, que mas bien parecían las lentes de un soldador. Intente pedir una explicación de lo que había ocurrido, pero por respuestas solo conseguí unos empujones para que entráramos en el edificio y una culminación para que usáramos las gafas si queríamos conservar la vista..
Ya en el interior apenas distinguía nada con aquellas gafas de cristales gruesos y ahumados, solo lo más cercanos era visible y numerosas personas andaban ciegas por los pasillos pidiendo comida, agua y ayuda. Lo peor de todo aquello era la desesperación de todas ellas, agotadas, hambrientas y con la falta de visión, estaban perdidas en las mismas sombras del círculo que hacían, muchos se agredían presintiendo el pánico de lo que les iba a suceder.
Una de aquellas personas sin darme cuenta atrapa mi brazo derecho, me costo trabajo que aquel hombre dejara de agarrarme con tanta fuerza, suplicaba que lo llevase a unos ascensores que Yo desconocía, estaba tan ofuscado que apenas le entendí algo mas. La mujer seguía agarrada a mi chaqueta y a mi brazo izquierdo sin dejar de llorar, le insté a que se callara o la dejaba allí mismo, bastante mosqueado andaba para estar bloqueado en aquel pasillo lleno de gentes atormentadas. Andamos algunos metros y terminamos en donde lo que había sido una plaza y una fuente,.. casi todo destruido, pero lo que no concuerda con mis recuerdos eran las dos enormes escaleras mecánicas que se alzaban allí en medio y que funcionaban automáticamente nada mas acercarse alguien a ellas, dos censores de movimientos hacían emprender su mecanismo.
Demasiado altas para divisar donde nos llevaría y encima esa espesa capa de polvo que lo domina todo oscureciendo el cielo, ambos, agarrado al pasamano nos dejamos llevar hacia la parte alta de no se donde.
Mientras subíamos imaginaba la gran catástrofe sufrida y anunciada durante siglos, mis recuerdos de aquellas películas antiguas que vaticinaban todo esto, siempre fue tomado por los hombres como un film de ciencia ficción donde nos creíamos tan superiores que se construyeron maquinas de neutrones para sentirse dioses y crear de nuevo el principio, antes del origen de la nada absoluta. Fueron los malditos políticos del mundo que solo sirvieron para crear la destrucción de un sin fin de regresiones hasta que todo esto se acabe.
Llegamos al final de la enorme escalera, al frente había 6 puertas parecidas a los antiguos ascensores de las grandes superficies, aunque su revestimientos estaba acolchado de goma espuma de color azul intenso y el panel de mando parpadeaba en una dirección en forma de flecha donde señalaba a un pulsador rojo.
Nos sentamos junto a las puertas para descansar y ella saco de su mochila una botella que en su interior contenía supuestamente agua y que por el color transparente del plástico, más bien parecía cogida de una charca llena de barro y lodo. Seguidamente vertió el líquido en una de sus manos y se lavo la cara para terminar dándole un trago a la botella. Parecía que estaba recuperando la vista, porque se me quedo mirando fijamente mi cara y con una sonrisa agradecida me invita a tomar el líquido que contenía la botella. Le anticipe las gracias sin atreverme a probarla, no debía de tener mas de 40 años y su cara a pesar de reflejar el sufrimiento vivido, marcaba una faz bonita de mujer.
La observe mas detenidamente y su cuerpo estaba muy bien constituido realzando su figura con unos senos prominentes. Ella estaba sentada y recostada contra el quicio del ascensor con las rodillas dobladas y que en semejante postura me dejaban ver de frente sus braguitas blancas. Al principio no se dio cuenta, pero mi mirada perpleja hizo que cerrase las piernas rápidamente, luego nos miramos sin darle mayor importancia diciéndome que deberíamos hacer si ambos desconocíamos donde nos llevaría aquellos ascensores.
Sopesamos juntos el regresar y coincidimos que lo mejor seria seguir, la realidad es que poco futuro había y cuanto tiempo resistiríamos sin alimentos. Ella, empezó a recordar los últimos momentos antes del gran estruendo que derrumbaba casas y ciudades como olas invisibles de ondas penetrantes que atravesaban todo y deshacían en trozos de materia a edificios y personas que se desmoronaban en partículas que desaparecían en forma de granitos de fina arena.
Se llama Vanesa y desde hacia muchos años trabajaba de bibliotecaria en el pueblo, su afición por los libros y el cuidado a ellos hizo que se pasara ordenando aquella tarde algunos en el sótano, cuando salió todo estaba cambiado, apenas quedaban casas y la luz intensa casi la dejaba ciega, sin saber que hacer estuvo vagado sola y guiada por su instinto supo llegar a una gran bodega donde pudo resistir hasta acabar provisiones.
Yo le quise contar que nos conocimos hará unos 20 años, recuerdo ahora aquella muchacha tan atenta y jovial que me tendió su sonrisa muchas veces, pero no sabría explicarle de mi regresión a un estado y sitio de la vida de la cual creo que no pertenezco, mi tiempo paso y la vida debía de seguir su curso sin reencuentros con personas que vivieron alguna pequeñas porciones en la vida.
Es tan complicado que ni Yo mismo sabría dar con la lógica de encuentros en tiempos diferentes vividos. Siempre fui un seguidor de las enseñanzas y teorías del profesor Yum, el cual en sus escritos decía que las sucesiones del tiempo podían encontrarse con tiempos pasados mediante espacios en blanco forzados por cambios de materias y partículas antiguas de neutrones. Recuerdo algunas grabaciones en sicofonias, en la cual se escuchaba hablar perfectamente a pilotos en la 1ª guerra mundial estando en combate. Según el profesor, las partículas que permanecen son absorbidas por la inversión de los neutrones y los hacen renacen de nuevo en otro presente.
Aunque la verdad de esto que describo solo son teorías de Yum, porque nadie las había experimentado dando fe de la regresión de otro tiempo pasado y vivido en una misma persona.
Vanesa se incorporo,… Había captado la presencia de alguna persona, el tiempo que estuvo a ciega había desarrollado el sentido de poder escuchar ruidos muy lejanos. Las escaleras mecánicas empezaron a funcionar y eso era debido al acercamiento de personas detectado por el censor. Acercándose estaban tres hombres que intentaban divisar la parte alta donde nos encontrábamos, aunque les era imposible con aquellas gafas ahumada el ver más allá de unos pocos metros de distancia. Uno de ellos portaba un gran machete y los otros dos con varias mochilas que pertenecieron a los ciegos de la entrada, algo me decía que había que seguir y arriesgarnos a tomar el ascensor, no encontrábamos otra salida y había que elegir salir de aquella plataforma.
Entramos en el 3º,….y un solo un pulsador donde elegir, lo peor es que desconocíamos si subíamos o bajábamos. Aquellos hombres empezaron a subir cuando se cerraban las puertas y posteriormente después del pulsar me vino un lapso en segundos, tal era la velocidad del ascensor que nos hacia imposible adivinar si bajábamos o ascendíamos, la velocidad fue exagerada que nos hizo agarrar al pasamanos de fibra de vidrio y echando el cuerpo contra las paredes acolchadas para no caer.
Fue impresionante el gasto de adrenalina que utilizamos antes de detenerse después de casi 5 minutos de transito sin adivinar si subíamos o bajábamos. Tardó unos segundos antes de abrirse las puertas, siendo toda una sorpresa el sitio donde fuimos a parar.
Estábamos ante una gran caverna en un lugar enclavado en unas altas montañas rocosas de color rojo muy oscuro, como si hubiesen sido de lava y ahora estaba todo petrificado, la tierra también oscura parecía quemada y un leve soplo de viento refrescaba el ambiente. Sin saber que hacer y algo confusos decidimos andar hacia un claro divisado en frente, donde al fondo numerosas rocas parecían formar casas colgantes, al menos es lo que decía mi imaginación. Después de casi 15 minutos andando sin ver signo de vida alguna, llegamos antes las enormes rocas que estaban tan bien trabadas que sus huecos parecían a lo lejos las puertas y ventanas de algunas viviendas, lamentablemente allí no había nada ni nadie y por supuesto nada de casas, todo parecía estar en un silencio quieto, excepto un pequeño rumor de eco que provenía de una zanja tras las rocas.
Sentado en una de aquellas rocas, saque de mi bolsillo una pequeña agenda y dibuje el terreno que si no fuese por las enormes colinas de montañas, todo este paraje semejaba ser un gran desierto, el silencio era tal que daba la sensación de estar en un vació quieto y suspenso en gravedad. Guarde los apuntes y grave con la punta de las llaves de mi casa dos iniciales en la roca.
Estábamos tan cansados que el hambre y la sed ya daba muestra en nosotros, afortunadamente Vanesa en su pequeña mochila, aun tenia alguna lata de conservas y aquella botella de agua enfangada que tuvimos que beber. La noche entró de golpe, nos despojamos de las gafas oscuras y nos refugiamos entre las paredes de aquellas enormes rocas sentándonos en aquella fina arena negra mientras Vanesa preparaba aquella última lata de albóndigas con guisantes en salsa de tomate, yo pensé en buscar algunos trozos de rama o maderas para calentarlas, pero todo era tan escaso dado por el terreno tan árido, que jamás crecería una sola planta en este lugar, así que buscar unas ramas para hacer fuego seria inútil.
La temperatura empezaba a bajar unos grados y decidimos estar juntos bajos el hueco de las rocas he intercambiar impresiones de donde estábamos, había que valorar cuales eran nuestras posibilidades de subsistir, mañana de seguro nos esperaba un mal día si no conseguíamos agua y comida.
……………………………..
La noche paso tranquilamente y el amanecer llego con altas temperaturas que las rocas empezaban a calentarse muy rápidamente, una gota de sudor bajaba de su mejilla cuando le di los buenos días, ella con una sonrisa me respondió y preguntó a que es debido tan alta temperatura si calculaba que solo serian las 7 hora de la mañana. La verdad es que debíamos de estar a casi 40º y seguía subiendo el calor, tuvimos que salir de las rocas y buscar la zanja donde escuchamos el día anterior salir ruidos como si se tratara de turbinas y ver si había personas cercanas.
Otra posibilidad seria, regresar a la cueva donde estaban los ascensores, pero algo nos decía que no debíamos regresar al pueblo, todo estaba prácticamente destruido y sobrevivir con aquella contaminación seria imposible. La zanja estaba muy cerca, no era muy grande y parecía hecha por alguna maquina escavadora, pero la ausencia de huellas de neumáticos o cadenas alrededor supuse que estaba hecho de otra forma.
Estaban cortados sus extremos tan perfecto que parecían hechos con cuchillas o gravado en el terreno como un holograma en tres dimensiones, si no fuese por aquella cortina de vapor que emergía de la zanja, hubiese parecido estar dibujada en el suelo. El rumor era más perceptible cuando mas nos acercábamos al tiempo que Vanesa dijo que parecía ser ruidos de aguas subterráneas….. Nos quedamos parado unos momentos para aclararnos de donde provenía, pero tal era la subida de calor acompañada de una falta de oxigeno, que no tuvimos tiempo nada mas que adentrarnos al fondo de la zanja.
Fue una sensación de hormigueo en las manos y de vació nos produjo solo unos instante y de nuevo esa sensación de bajar tan rápidamente en tan solo unos segundos….. Todo estaba oscuro nuestros pies estaban pisando algo blando y la sensación de estar metidos en el agua hizo que bajara mis manos para palpar el liquido elemento.
Vanesa cayó en ese momento y pude escuchar el chapoteo del agua que producía ella al querer levantarse, acto seguido la ayude. Pasaron unos minutos para acostumbramos a la oscuridad, nuestras miradas se levantaron hacia el cielo que dibujaban algunas estrellas y varias nubes cargadas de agua que el viento empujaba. ¡Ahora Si!.. Ahora podíamos escuchar el canto del grillo y el mormullo de lo que fue en su día nuestra naturaleza desaparecida por aquellas maquinas antes del fin de los tiempos. Busque a Vanesa para ver si escuchaba lo mismo, ver si ella estaba percibiendo el canto de los renacuajos, el batir de alas de las aves nocturnas y el olor a tierra mojada.
Pero ella no estaba, que estaba pasando. Grite su nombre varias veces y al cabo de unos minutos comprendí que estaba solo, la busque desesperadamente al tiempo de recordar la zanja por donde entrábamos.. No se cuanto tiempo estuve vagando y buscando por esas marismas, el barro y las picaduras de mosquitos llenaban mi cuerpo cuando otro amanecer dibujaba el paisaje y los pájaros que comenzaban con su trinar desde los pinares cercanos.
Horriblemente cansado me deje tumbar junto aquel gran árbol donde apaciguar mi mente y dar sentido a esto últimos días vividos donde un razonamiento ponga en orden mis dudas de temores y a ver las cosas con mas sentido controlado.
Al fondo un cartel, --> Pilas 12 Km.
No encontraba el motivo para vivir estos saltos en mi vida y tener que vivir estas situaciones, los numerosos apuntes tomado en mi agenda solo demuestran el continuo viajar entre lugares del tiempo donde posiblemente haya espacios vacíos que se pueden llenar con acontecimientos de la mente. Pero lo que no puedo explicar es como el cuerpo también puede estar presente donde la materia se supone inexistente y nunca nadie pudo regresar de la nada.
Andando por el arcen de la carretera, numerosos automóviles pasan y nadie se ofrece ni tan siquiera a parar su vehículo, caminando a pie recorrí la distancia existente al pueblo. Después de casi media hora entre por la cañada de los pájaros en dirección a Pinichi, lugar donde poder coger un Taxi para que me llevara a,........ UMBRETE.
Jinete.
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